HISTORIA DE LA CIUDAD DE LA CUMBRE (1585 - 30 de octubre - 2017)

Cultura 30 de octubre de 2017 Por
30/10/17 La entrada de los españoles al Valle de la Punilla fue contemporánea a la fundación de la ciudad de Córdoba, siendo sus ocupantes personas de gran notoriedad, participantes de la conquista de Chile y del Tucumán...
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Mercedes territoriales y antiguas estancias

La entrada de los españoles al Valle de la Punilla fue contemporánea a la fundación de la ciudad de Córdoba, siendo sus ocupantes personas de gran notoriedad, participantes de la conquista de Chile y del Tucumán, y por cuyos méritos solicitaban y obtenían mercedes de tierra, que al pasar a sus dominios, eran trabajadas y cultivadas con la participación de la fuerza de trabajo de los naturales y los esclavos. “No habían transcurridos tres lustros desde la fundación de Córdoba, cuando los hispanos habíanse instalado aquí”, escribía el historiador Monseñor Doctor Pablo Cabrera, y más aún, continuaba diciendo, “a pesar de que no fue precisamente La Cumbre, el sitial donde se instalaron los conquistadores”.
Los terratenientes, dueños y señores de grandes extensiones de tierra en el Valle de la Punilla fueron personajes de la talla de los capitanes Bartolomé Jaime, Francisco Pérez de Aragón, Gabriel García de Frías, Antonio Pereyra, Juan de Mitre, Tristán de Tejeda, etc.
El Valle de la Punilla
En el concepto de los conquistadores, el nombre de “Punilla” correspondía al gran territorio del valle que iba desde la cuenca del lago San Roque, paraje que los naturales denominaban “Quisquisacate” (junta de los ríos, aludiendo sin duda a los dos arterias que allí se abrazan para formar el río Primero), hasta el Valle de Escoba o Cañada de Pun-Pun, al norte. El nombre de “Punilla”, diminutivo de “Puna”, debió dársele al valle, por los hispanos, en virtud de notar que recibían la impresión del viento helado o viento blanco de la Puna, llamado en las alturas cordilleranas “sorocho”. Este viento se hace sentir, con menor intensidad, en las pampas de Olaen, Achala, Cuchi Corral, El Potrerillo y la pampilla del Pedernal, lugares que se caracterizan por la falta de árboles y arbustos.
La merced territorial a la que correspondía el norte del Valle de la Punilla es la Merced de Jaimes, que ocupaba la extensión de tierras que hoy encierran las poblaciones La Cumbre, Cruz Chica y Cruz Grande, Los Cocos, San Esteban, Dolores y Capilla del Monte. Rodeaban a la gran merced de los Jaimes, las mercedes de Aragón, El Potrerillo de Cuchi Corral, Leminbutos, Olaen, Ayampitín, Escoba y San Nicolas.
Merced de Jaimes
El 30 de octubre de 1585, el capitán Juan de Burgos, Teniente de Gobernador de Córdoba, otorgó a cinco hijos del capitán Bartolomé Jaimes llamados, Diego González, Miguel González, Marina Sánchez e Isabel González, una merced de tierras que “estaban vacas” o vacías y que los indios de la Punilla no sembraban, “…que las dichas tierras se llaman “Hequexaques”, y de otra quebrada que se llama Machapo y de otra quebrada que se llama Pinabac, para que todos partiendo las dichas tierras por partes iguales, con que las quebradas no pasen de una legua, lo hagan y gocen ellos y sus herederos y sucesores…” (1)
Diego González , murió joven, antes de 1619, porque la merced, para ese año, ya estaba dividida en cuatro partes. Conforme a un informe, que en su oportunidad, me enviará el Lic. Alejandro Moyano Aliaga, el presbítero Alonso González enajenó su parte en fecha sin determinar, al capitán Gerónimo de Quevedo (1590-1668), quien formará allí una estancia bajo la advocación de San Jerónimo. Esta operación debió realizarse antes de 1633, porque para ese año Quevedo compró las tierras colindantes llamadas “San Francisco del Valle de la Punilla” al capitán Alonso de Leiva y Arevalo, quien las había adquirido ese mismo año al capitán Lorenzo de Ludueña, y éste a su vez, el 3 y 4 de Junio de 1619, se las compró a las hermanas Isabel González Jaimes y Marina Sánchez, esposas de Pedro González Carriazo y Alonso de Ubeda, respectivamente. Con esta compra, el capitán Gerónimo de Quevedo, quedo como propietario de las tres cuartas partes de las tierras. (2)
La cuarta parte, ubicada al norte de la merced, quedó en poder del capitán Miguel González Jaimes I, que formó la estancia llamada de Ntra. Sra. del Rosario que poco tiempo después cambió su nombre por el de Ntra. Sra. de la Concepción y en la segunda mitad del siglo XVIII por el de Ntra. Sra. de los Dolores.
Estancia “San Jerónimo”
El capitán Quevedo construyó en su estancia, casa para su vivienda, corrales de ganados mayores y menores y huerta de frutales. En 1657 tenía 1500 ovejas de vientre, 700 yeguas, 25 asnos, 16 negros esclavos, varones y mujeres, lo que demuestra la importante pujanza de este establecimiento de campo (3).
Así mismo mandó edificar una capilla antes de 1641, que es muy posible que sea la capilla del Señor San Roque, ubicada en las inmediaciones de la propiedad llamada El Buen Retiro, y que en la actualidad solo quedan parte de los cimientos.
Gerónimo de Quevedo falleció en 1668 y la estancia fue dividida en dos partes, la oriental llamada “El Potrerillo de San Jerónimo” que le correspondió a uno de sus hijos llamado Juan de Quevedo y Jaimes, casado con Doña Lorenza Alfonso. La occidental llamada “Estancia del bajo” ó “Estancia de San Jerónimo”, pasó a Doña Antonia de Quevedo y Jaimes, hermana de Don Juan de Quevedo y Jaimes, y esposa del capitán Luciano de Ceballos. Doña Antonia de Quevedo y Jaimes había recibido la misma como promesa y recibo de dote , por escritura labrada el 8.V.184 (4).
El 10.IV.1654, el capitán Luciano de Ceballos (1622-1687) compró la estancia Ntra.Sra. del Rosario por la suma de $ 1350 al general Juan Pacheco de Mendoza, quien a su vez la había adquirido a don Manuel de Saá y Herrera y su mujer Doña Gregoria de Ceballos, quien la hubo por herencia de su primer marido Don Miguel González Jaimes II (5).
La antigua merced de 1585 quedó así en poder de los esposos Don Luciano de Ceballos y Doña Antonia de Quevedo y Jaimes. Una fracción de la misma que llevó el nombre de “San Jerónimo” pasó a su hijo el capitán Antonio de Ceballos y Quevedo (1646-1719) por compra remate celebrado el 25.XI.1697 (6). Tiempo después, el 15.IX.1706, Antonio de Ceballos y Quevedo la entregó como parte de la dote, a su hija Doña Ursula de Ceballos Almonacid, cuando casó con Don Antonio de Garay (7), a su vez una hija de estos, llamada María Josefa de Garay y Ceballos, la recibió como dote al contraer matrimonio con el capitán Diego Bustos de Albornoz. Los herederos de los mismos la dividieron en dos partes, teniendo como límite el arroyo. El centro de la propiedad correspondió a Doña María Josefa Bustos y Garay, esposa de Don José Ramón Ladrón de Guevara, quienes la vendieron en 1767 al capitán José Felipe de Zapata. La parte norte de la estancia la recibió el capitán Antonio Ventura Bustos y Garay casado con Doña Francisca Caldevilla, y la heredó su hija María Lucía Bustos y Caldevilla, casada con Don Jacinto Roque de Olmos y Cabanillas. Le sucedió en la posesión de la “Aguadita de San Jerónimo” su hijo Don José Manuel Olmos y Bustos, casado con su prima hermana Doña Gregoria Olmos y Cabanillas, que son los padres de la venerable matrona Doña Petrona del Rosario Olmos y Olmos, nacida en 1817, quien va testar en San Gerónimo (La Cumbre) el 27.XII.1879, siendo dueña de la mencionada de la estancia “Aguadita de San Geronimo”, en donde mandó construir en 1898, y junto con su sobrino y hombre de confianza, Don Sandalio Pavón, la actual capilla de San Roque de La Cumbre. Doña Petrona Olmos falleció soltera el 21.VIII.1921 a los 104 años de edad. Atestiguaron su muerte Don Prudencio Capdevila, Don Servando Campos Bustos y Don Jesús Molina Olmos. Sus restos, al igual que los de su sobrino Don Sandalio Pavón, descansan en el interior de la capilla.

Citas
(1) Tanodi Aurelio, Dávila Marina y Fajardo Elsa, “Libro de Mercedes de tierras”.
(2) Archivo Histórico de Córdoba (A.H.C.), Registro 1. Tº 48. Fº147.
(3) A.H.C. Registro 1. Tº 64. Fº 83.
(4) A.H.C. Regsitro 1. Tº 53. Fº 148.
(5) A.H.C. Registro 1. Tº 62. Fº 107.
(6) Documento en mi poder
(7) A.H.C. Registro 1. Tº 99. Fº 155

MI ESPECIAL AGRADECIMIENTO AL LIC. DON ALEJANDRO MOYANO ALIAGA PARA LA CONFECCION DE ESTE INFORME.

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IGNACIO CESAR OLMOS
Académico de Número de la Academia Argentina de Genealogía y Heráldica Córdoba Argentina